Recuperación y cambio socialista

columnas de opinión

Análisis a un partido débil y sin opinión

Un PS débil, sin opinión , que ha perdido credibilidad  ciudadana y neutralizado políticamente afecta la defensa y promoción de los intereses y derechos de los trabajadores, de los sectores populares y de las clases medias de nuestro país; y en la actual coyuntura histórica no actúa de contención frente al avance peligroso  de una extrema derecha populista y neofascista.

El Partido Socialista (PS) enfrenta uno de los  momentos más complejos de su historia. Su actual debilidad no es un tema que atañe solo a los socialistas, sino que impacta en la capacidad de construir oposición eficaz al gobierno de la derecha; y a desarrollar una alternativa con capacidad de enfrentar con éxito el ciclo electoral que se avecina.

Un PS débil, sin opinión , que ha perdido credibilidad  ciudadana y neutralizado políticamente afecta la defensa y promoción de los intereses y derechos de los trabajadores, de los sectores populares y de las clases medias de nuestro país; y en la actual coyuntura histórica no actúa de contención frente al avance peligroso  de una extrema derecha populista y neofascista.

Las recientes elecciones del PS no permitieron cerrar un debate interno que nace de la crítica a una dirección que se ha reelecto sin asumir sus responsabilidades políticas por la contundente derrota presidencial de 2017; por la no realización de primarias presidenciales en el PS ni en la oposición; por el retroceso de cien mil votos en las parlamentarias pasadas; por el surgimiento de nuevos actores de izquierda que disputan hoy el espacio político y electoral socialista. A su vez , la profundidad de la derrota ha dejado al PS carente de una alianza política, situación que no ocurría en décadas.

Por su parte, las recientes elecciones han dejado en evidencia un partido débil orgánicamente, inexistente o muy disminuido en muchas comunas,  desinstitucionalizado y sin normas  claras, si un estado de derecho interno que evite la arbitrariedad y el abuso. Hoy las normas internas se aplican y se interpretan a conveniencia del oficialismo, sin un sentido de justicia, en lógica grupal y no de bien común partidario.

El Partido está hoy cruzado por prácticas clientelares que distorsionan la democracia interna, la voz y el voto de los verdaderos militantes.  Despolitización y clientelismo son dos caras de un mismo fenómeno, y abre el camino a infiltraciones o convivencia con grupos delictuales y narcos como ha sido denunciado por medios de comunicación en más de una oportunidad. A los problemas de conducción política se suma hoy un serio tema de credibilidad y prestigio político del Partido, lo que no ha sido enfrentado con la claridad y contundencia requerida por la mesa directiva.

Es claro que este diagnóstico de crisis y de urgencia no es comprendido ni compartido por todos de igual forma dentro del PS . Esa falta de conciencia real de la crisis partidaria es la verdadera razón que impidió una mesa de unidad e integración, así como una deliberación previa y profunda a la elección de las autoridades del PS en el reciente Pleno del Comité Central. Votar y después deliberar es quizás lo que mejor retrata la real falta de voluntad integradora, la despolitización  y la ausencia de voluntad para llegar al fondo de la crisis partidaria con una disposición crítica y autocrítica.

Existe hoy desazón y frustración en una parte significativa del Partido, especialmente entre su militancia más activa e histórica. No pocos han querido dejar incluso años de militancia. Muchos sienten que no tienen espacio en este Partido y que lo que predomina internamente es el sectarismo , la exclusión de toda forma de disidencia, una lógica de incondicionales o enemigos , e incluso actitudes de amedrentamiento y matonescas no conocidas en nuestra historia partidaria ni menos en dirigentes de las máximas jerarquías.

En este contexto un grupo de compañeros y compañeras que participamos en la elección pasada apoyando  como abanderada a la diputada Maya Fernández Allende – primera mayoría individual – y que incluye también a sectores diversos en regiones que han adherido, y con un claro llamado pueblo socialista – hemos decidido constituirnos como oposición al actual oficialismo  y organizarnos en un “movimiento de recuperación y cambio socialista” . Recuperación de lo mejor de nuestra historia y tradición pero con sentido de futuro y de cambio, siempre abierto a entender lo nuevo y singular de este tiempo. Un espacio amplio, plural y de izquierda; en la cual tengan cabida diversas corrientes de opinión ( no “lotes”, es decir, agrupaciones internas sin planteamientos políticos y unidos sólo por intereses subalternos de poder); socialistas  de diversas e incluso contrapuestas sensibilidades,  pero que quieran honestamente recuperar la institucionalidad partidaria y el peso de la voz de la militancia y de las estructuras regulares del Partido; un movimiento firme en su lucha con el fin del clientelismo y del “partido ficha” y de quienes lo promueven y construyen su poder a partir de este; un movimiento que luche por dotar de transparencia y sentido ético la acción interna y al uso de los recursos materiales que pertenecen de todos los socialista y no a un grupo; un movimiento que cuide nuestro patrimonio moral.

En lo político , un “movimiento de recuperación y cambio” que exija la aplicación rigurosa de las resoluciones del reciente Congreso del PS y que estas no se conviertan, como en otros momentos de nuestra historia , en acuerdos que no se respetan ni se impulsan por parte de la dirección partidaria. Se esgrime a veces que todos estuvimos de acuerdo con las resoluciones del reciente Congreso Aniceto Rodríguez, pero es distinto concurrir a acuerdos para evitar discusiones o aparentar un falso consenso interno que tener la real voluntad de implementar y trabajar por dichas resoluciones.

Seremos una oposición y un movimiento firme en su compromiso con el Partido. Y participaremos y actuaremos de manera constructiva en todo aquello que apunte a la recuperación de la capacidad política y regeneración ética y democrática del PS.

Queremos un socialismo que recupere protagonismo político para las ideas de izquierda y progresistas en Chile; que enfrente con claridad el programa conservador y neoliberal de la derecha. Un socialismo domiciliado en la izquierda, que trabaja por la unidad de esta, pero que aspira a una amplia “unidad social y política del pueblo” capaz de enfrentar y derrotar a la derecha en el ciclo electoral que se avecina. Estamos por qué el partido recupere su histórica capacidad articuladora de la oposición , yendo más allá de la letanía vacía de la actual directiva en favor de una unidad amplia pero que no se traduce en iniciativas y estrategias concretas para lograrlo.

Nuestro objetivo es repolitizar al partido, reconstruir su pensamiento crítico  y volver a unir a los socialistas. Para ello impulsaremos en todo el país “Diálogos Socialistas”con todos aquellos que se identifican con las ideas y valores del socialismo, abriendo un espacio de encuentro, reflexión y debate amplio que revierta la diáspora socialista. El objetivo es volver a preguntarnos por el proyecto socialista y de la izquierda para este tiempo.

Las actitudes sectarias y excluyentes dentro del Partido solo han contribuido en estos años a que muchos y muchas socialistas se hayan ido del Partido o bien no se hayan refichados. Con los “Diálogos Socialistas” queremos  ir hacia el reencuentro y la unidad de la gran familia socialista , recuperando la capacidad de pensamiento, diálogo y de fraternidad socialista.

Llamamos a todos y todas las/los socialistas a superar este momento difícil del PS. Particularmente complejo  por la fractura de las confianzas y la nula voluntad de diálogo y de real integración del oficialismo partidario. Convocamos a la militancia y al pueblo socialista a conformar a través de la propia estructura partidaria y fortaleciendo su institucionalidad un sólido “movimiento de recuperación y cambio socialista” que trabaje y fortalezca las señas de identidad de izquierda, popular democrático, feminista y latinoamericanista del socialismo chileno; que cuide con celo su patrimonio moral , la probidad, austeridad, transparencia y una exigente ética socialista para cada militante y dirigente ; así como la inquebrantable voluntad del socialismo chileno de cambio y con un camino de emancipación y compromiso con los trabajadores y trabajadoras y con todos /as quienes viven opresión, discriminación  e injusticias en nuestro patria.

El debate es esencial, y es gracias a la contraposición de distintas visiones que se construyen ideas integradoras.

Apaciguado el fervor periodístico por la expectativa de ver un quiebre en la colectividad opositora, en medio de entredichos propios de una elección interna y del asedio de medios que escandalizaron a la opinión pública con denuncias sobre malas prácticas, corrupción y hasta “narcopolítica”, es oportuno poner las cosas en su lugar: los partidos políticos están para hacer política, para promover la participación ciudadana, canalizar corrientes de opinión y discutir ideas sobre el rol del Estado, necesidades públicas y bienestar social. Sin embargo, el proceso de generación de ideas no es unidireccional o, al menos, no es lo que caracteriza a los socialistas, y en buena hora. El debate es esencial, y es gracias a la contraposición de distintas visiones que se construyen ideas integradoras. Al contrario, la ausencia de espacios de discusión sumerge a las organizaciones en la inercia, apartándolas de la realidad.

En Salud Pública, la ofensiva del Gobierno no para, y se evidencia con medidas tomadas en distintos niveles. Tal como un DT saca a un delantero y pone a un defensa, Piñera instala al ex-Gerente de la Clínica Las Condes, conocido tanto por su hábil y mentiroso manejo comunicacional, como por un autoritario e implacable estilo de mando; y completando la dupla, instala a un joven Ingeniero Comercial, nada menos que liderando la Red de Servicios de Salud Pública; algo así como el gran Director de todos los consultorios y hospitales del país. La estrategia del Gobierno de Piñera deja claro el mensaje, la meta del juego: reducir el gasto en salud cueste lo que cueste.

© 2019 socialista.cl - Recuperación y cambio socialista

contacto@socialista.cl