Recuperación y cambio socialista

columnas de opinión

El despertar del Partido Socialista

El debate es esencial, y es gracias a la contraposición de distintas visiones que se construyen ideas integradoras.

Apaciguado el fervor periodístico por la expectativa de ver un quiebre en la colectividad opositora, en medio de entredichos propios de una elección interna y del asedio de medios que escandalizaron a la opinión pública con denuncias sobre malas prácticas, corrupción y hasta “narcopolítica”, es oportuno poner las cosas en su lugar: los partidos políticos están para hacer política, para promover la participación ciudadana, canalizar corrientes de opinión y discutir ideas sobre el rol del Estado, necesidades públicas y bienestar social. Sin embargo, el proceso de generación de ideas no es unidireccional o, al menos, no es lo que caracteriza a los socialistas, y en buena hora. El debate es esencial, y es gracias a la contraposición de distintas visiones que se construyen ideas integradoras. Al contrario, la ausencia de espacios de discusión sumerge a las organizaciones en la inercia, apartándolas de la realidad.

El Partido Socialista de Chile no está dividido. Lo que ocurre es que en su interior coexiste una diversidad capaz de expresar su parecer. La democracia interna confronta a quienes pujan por espacios políticos desde los cuales encarnar sus convicciones en la estructura partidaria, que es la que sistematiza y dinamiza la vinculación con las bases.

En este sentido, hablar de división es sensacionalismo puro, una cortina de humo que entretiene, provee material a fabricantes de memes o fakes news y distrae de las cosas verdaderamente importantes. Lo que es cierto es que algo está pasando en el PS. Hace solo unos meses, se levantó una fuerza que no ha pasado inadvertida. Desde distintos sectores emergieron críticas por la escasa presencia del Partido en el debate nacional, en contraste con la intensa actividad interna desplegada por los militantes durante la Conferencia Nacional de Organización y Programa “Salvador Allende Gossens”, que incluyó conferencias comunales, provinciales y regionales, y después en el XXXI Congreso General Ordinario “Aniceto Rodríguez Arenas”, celebrado en enero pasado, también precedido por sus respectivos congresos comunales, provinciales y regionales. En síntesis, si el febril debate interno no logró remecer a la conducción del Partido ni provocó la autocrítica de sus personeros, entonces, era lógico que el malestar fuese canalizado de alguna manera para romper la inercia. Es así como se articuló una lista que desafió al oficialismo en las elecciones internas. Y, aunque este último se impuso en los comicios, un tercio de los socialistas del país se sumaron al análisis crítico y alzaron a la diputada Maya Fernández como la primera mayoría nacional.

La buena noticia es que hoy tenemos una organización viva y una conducción con contrapeso. Una creciente masa crítica que se aburrió de la hegemonía del consenso, se identifica con la izquierda, propone debate, abraza la transparencia y repudia las malas prácticas.

Despertó el Partido Socialista de Chile de su tediosa modorra. Se hizo sentir el espacio vacío que estaba dejando en la política chilena y hoy nos abocamos concienzuda y libremente a los asuntos relevantes para el país, como el sistema previsional, la deuda histórica de los profesores, el control y la correcta destinación de los recursos asignados a las FFAA y las policías, la delincuencia y el narcotráfico que penetran en nuestras poblaciones ante la falta de oportunidades que entrega el sistema neoliberal, la justa retribución por el trabajo, las condiciones de salud, seguridad e higiene en el trabajo, el cuidado de los recursos naturales y su manejo sostenible, sustentable y equitativo, el respeto y reconocimiento de los pueblos originarios y la multiculturalidad chilena, la acogida igualitaria de la población migrante y, en lo medular, la lucha contra todas las formas de desigualdad en nuestra sociedad. Así, nuevos aires recorren las calles, poniendo firme atajo al avance de la ultraderecha y la insaciable codicia de sus cultores.

La invitación está hecha. La elección terminó y la recomposición es la ruta para terminar con el desencanto y pensar y construir el Chile que queremos.

 

Por: Pascal Merino Ampuero – Abogado, miembro Comité Central PSCH

En Salud Pública, la ofensiva del Gobierno no para, y se evidencia con medidas tomadas en distintos niveles. Tal como un DT saca a un delantero y pone a un defensa, Piñera instala al ex-Gerente de la Clínica Las Condes, conocido tanto por su hábil y mentiroso manejo comunicacional, como por un autoritario e implacable estilo de mando; y completando la dupla, instala a un joven Ingeniero Comercial, nada menos que liderando la Red de Servicios de Salud Pública; algo así como el gran Director de todos los consultorios y hospitales del país. La estrategia del Gobierno de Piñera deja claro el mensaje, la meta del juego: reducir el gasto en salud cueste lo que cueste.

El Partido Socialista (PS) enfrenta uno de los  momentos más complejos de su historia. Su actual debilidad no es un tema que atañe solo a los socialistas, sino que impacta en la capacidad de construir oposición eficaz al gobierno de la derecha; y a desarrollar una alternativa con capacidad de enfrentar con éxito el ciclo electoral que se avecina.

Un PS débil, sin opinión , que ha perdido credibilidad  ciudadana y neutralizado políticamente afecta la defensa y promoción de los intereses y derechos de los trabajadores, de los sectores populares y de las clases medias de nuestro país; y en la actual coyuntura histórica no actúa de contención frente al avance peligroso  de una extrema derecha populista y neofascista.

© 2019 socialista.cl - Recuperación y cambio socialista

contacto@socialista.cl