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Salud: Hay que minimizar todo lo público, quitarle todo el financiamiento posible

En Salud Pública, la ofensiva del Gobierno no para, y se evidencia con medidas tomadas en distintos niveles. Tal como un DT saca a un delantero y pone a un defensa, Piñera instala al ex-Gerente de la Clínica Las Condes, conocido tanto por su hábil y mentiroso manejo comunicacional, como por un autoritario e implacable estilo de  mando; y completando la dupla, instala a un joven Ingeniero Comercial, nada menos que liderando la Red de Servicios de Salud Pública; algo así como el gran Director de todos los consultorios y hospitales del país. La estrategia del Gobierno de Piñera deja claro el mensaje, la meta del juego: reducir el gasto en salud cueste lo que cueste.

La primera señal de este gobierno fue la temprana orden de suspender la construcción de los SARS YA LICITADOS en todo Chile: servicios de atención primaria de alta resolutividad: 4 especialidades básicas, laboratorios, rayos x, cirugías básicas, etc. Habría servido para llevar respuestas de salud a miles a lo largo de Chile. Sin argumentación alguna, se puso fin a tan importante proyecto del gobierno saliente de Michelle Bachelet.  Y se abrió la “época de reducción de gasto público”. Parte de esto, implicaba asfixiar económicamente aún más a Hospitales, desmotivar el ejercicio médico en servicios públicos; especialmente en Hospitales que mantienen un prestigio y que son competencia de pacientes Fonasa para los privados, como es el caso del Calvo Mackenna e Institutos especializados, como el de Neurocirugía. Será que están  generando las mejores condiciones “de mercado” para crear el “Fonasa plus”, de modo que la gran población Fonasa abandone definitivamente la red pública y se genere otra forma de poder captar grandes masas de dinero público a través del subsidio de “bonos” y mayor venta por Modalidad Libre Elección de aquello beneficiarios de Fonasa más acomodados, que en la práctica, para este fin, son subsidiados por aquellos más pobres y por aportes del estado, para cofinanciar la “libre elección”. Gasto público nuevamente traspasándose a los privados, con un sistema que aumentará más aún el gasto de bolsillo familiar en la tentadora privatemia de la salud.

Para esto, MINSAL y Fonasa, no sólo han instalado Ingenieros Comerciales para bajar “números“ obviando criterios sanitarios, sino que además, está actuando Contraloría, limitando silenciosamente las posibilidades de acción sanitaria de Hospitales realizando auditorías absolutamente irracionales e infundadas, absurdas e ignorantes del quehacer médico, que resultan en que cientos de médicos deben “devolver dinero” desconociendo de manera inexplicable, toda evidencia sólidamente fundada enviada desde hospitales, que podrían aclarar fallos tan arbitrarios por parte de la CGR. Que ganas que actuara con el mismo afán para recuperar el dinero robado por FFAA y Carabineros, por impuestos mal condonados o por las “boletas Falsas”. Otra burla en la cara de los chilenos y chilenas.

Quién querrá seguir trabajando en hospitales así ? SAMU Metropolitano tremendo pilar en el rescate de pacientes graves, sin distinción de clases ni seguro de salud, desmantelado en proyectos importantísimos con incumplimiento de contrato a médicos en campaña de invierno: les ofrecieron trabajar por $15.000 / hr, ahora indican que solo les pagarán $2 mil /hr!!! Han impuesto “limitación” de compras de servicio de camas críticas por Servicio de Salud, porque hay que reducir el gasto público, total si alguien muere, son los hospitales o el médico de turno el culpable: resultado: hasta 36 hrs han estado médicos ambuceando pacientes por falta de cama crítica este invierno y nadie ha contado aún cuántos han fallecido por falta de atención de alta complejidad o por incumplimiento de Garantías en Salud (GES). Sigue imparable la mano de la derecha, con la  eliminación de profesionales contratados a “honorarios”, que son demasiados en salud ! La falta de creación de cargos para salud desde Hacienda, por años, solo deja la alternativa de contratar por honorarios para poder seguir funcionando y dando respuesta a las necesidades de salud; sin honorarios y sin cargos que lo reemplacen, han sumido a servicios y hospitales en una grave crisis con riesgo de incumplimiento de importantes programas, mutilando el quehacer público de salud , sin análisis de gestión, sin el mínimo interés de salvar al sistema, sino todo lo contrario.

Como si esto no bastara, se siguen cuestionando gastos en programas de salud a pesar de evidencias de sus logros, sin inversiones para evitar que pacientes  GES sigan muriendo pese a garantías incumplidas, haciendo que hospitales asuman cuentas de alto costo de pacientes Ley de Urgencia que antes asumía Fonasa central, desconociendo atribuciones propias de hospitales autogestionados, que les permitían gestionar mejor, sin un plan de inversiones sin herramientas de modernización de gestión para los líderes de salud, etc. Antes nos quejamos por años de que Fonasa no pagaba el valor real de la prestaciones. Soñábamos con el día en el que a los Hospitales se les pagara por cada prestación y no solo por un financiamiento histórico, dudosamente reajustado durante los años. Se hicieron estudios de brechas en equipamiento, recursos humanos, listas de espera, protocolos de Atención, ambulatorizacion de la atención de alta complejidad, telemedicina, proyecto SARS, etc. Hoy los vientos soplan en contra de todos estos sueños, en contra de la Salud Pública y escupen en la cara de quienes no pueden comprar el derecho a la salud.

La orden ultraliberal de Piñera es clara y están aplicándola en todas las instancias posibles: minimizar todo lo público, quitarle todo el financiamiento posible, de modo que nuevamente, lo privado, aparezca como la “única solución” y las familias sigan desangrándose para pagar a precio de mercado, lo que no tiene precio, lo que es un derecho humano, el acceso a la salud y la vida.

Seguiremos así destacando a nivel mundial, por ser los únicos con el agua totalmente privada, con el acceso a salud más inequitativo, basado en el bolsillo individual, la educación más elitista, y un sistema previsional que nos hace esclavos, nos obliga a regalarles nuestro trabajo, sin poder hacer uso de nuestros ahorros y a morir en la pobreza. La libertad es una ilusión. El que cree que trabaja para si mismo, aún no se da cuenta de que en este sistema, solo somos números, engranajes reemplazables, para que la máquina de hacer billetes de los amos de rostros desconocidos y de acentos forán.

 

Por: Dra. Isabel Fernández

El Partido Socialista (PS) enfrenta uno de los  momentos más complejos de su historia. Su actual debilidad no es un tema que atañe solo a los socialistas, sino que impacta en la capacidad de construir oposición eficaz al gobierno de la derecha; y a desarrollar una alternativa con capacidad de enfrentar con éxito el ciclo electoral que se avecina.

Un PS débil, sin opinión , que ha perdido credibilidad  ciudadana y neutralizado políticamente afecta la defensa y promoción de los intereses y derechos de los trabajadores, de los sectores populares y de las clases medias de nuestro país; y en la actual coyuntura histórica no actúa de contención frente al avance peligroso  de una extrema derecha populista y neofascista.

El debate es esencial, y es gracias a la contraposición de distintas visiones que se construyen ideas integradoras.

Apaciguado el fervor periodístico por la expectativa de ver un quiebre en la colectividad opositora, en medio de entredichos propios de una elección interna y del asedio de medios que escandalizaron a la opinión pública con denuncias sobre malas prácticas, corrupción y hasta “narcopolítica”, es oportuno poner las cosas en su lugar: los partidos políticos están para hacer política, para promover la participación ciudadana, canalizar corrientes de opinión y discutir ideas sobre el rol del Estado, necesidades públicas y bienestar social. Sin embargo, el proceso de generación de ideas no es unidireccional o, al menos, no es lo que caracteriza a los socialistas, y en buena hora. El debate es esencial, y es gracias a la contraposición de distintas visiones que se construyen ideas integradoras. Al contrario, la ausencia de espacios de discusión sumerge a las organizaciones en la inercia, apartándolas de la realidad.

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